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Paraíso perdido: una réplica recurrente.

Por Alí Gómez Lunagómez

 

"¡Oh, goces fugaces del paraíso del Paraíso, cuan caros os he comprado a costa de desgracias infinitas! ¿Cuándo permanecía en el polvo, te pedía acaso, ¡oh Creador!, qué me transformaras en hombre? ¿he solicitado que me sacaras de las tinieblas o que me colocaras en este delicioso jardín?

paraiso

 

Como mi voluntad no ha concurrido en mi ser, es justo y equitativo que me reduzcas otra vez al polvo de que nací, ya que deseo resignar, devolver lo que he recibido, por que me siento incapaz de cumplir tus durísimas condiciones por las cuales debía alcanzar un bien que no he solicitado. ¿Por qué has añadido a la pérdida de este bien, que ya es bastante castigo, el sentimiento de una desdicha sin fin? Tu justicia parece inexplicable. "



Libro X. Paraíso Perdido. 1667 John Milton.


Una historia, un mito, castigo, placer... no hacía falta nada, no debíamos nada (por aquello de las deudas simbólicas)... sólo obediencia, sólo ignorancia. Una ilusión de creación, de pérdida -siempre imaginé los lugares, pero más que eso- el castigo, ¿castigo por qué?...

John Milton, en el Paraíso Perdido, una de las novelas épicas clásicas... libro en el que se narra con todo detalle la creación, la especulación de la naturaleza humana como el producto más acabado de un Dios caprichoso que puso a su creación en el centro de todo lo concebido.

El paraíso perdido nos explica aquel edén en el que el entendimiento humano consistía en no saber, no saber más de lo que era permitido.

Adán, la creación misma, la deuda -en determinado arrojo de soberbia y frustración- que le grita al creador:" ¡¿a caso te pedí yo que me sacaras del polvo?!", un reproche “justo” que arrojó al universo, pero la pregunta es: ¿quién debe a quién? ... ¿quién le debe algo a quién? ... ¿el compromiso del creador con la criatura? o ¿la creación obediencia al creador?

En el Moderno Prometeo, de Mary W. Shelley, la criatura reclama "¿yo te pedí que me crearas?"... él cita el libro de Milton, la creación, le argumenta y le pide a Victor que le hiciera una pareja como Dios lo hizo con Adán, sólo eso pedía para sofocar la soledad, algo que fundara las bases para un bienestar. Me pregunto ¿no a caso le reclamamos algo al mundo? ¿a Dios? ¿a la vida? ¿a los padres, al universo, al horizonte lejano del mundo?

¿Qué nos debe la vida? ... el catolicismo nos explica que por eso estamos en esta caja que llamamos mundo, por una deuda y esta es la cuota que pagamos. Cuando niño nunca entendí muy bien como es que venía a pagar algo que yo jamás viví.

A veces esperamos dicha y felicidad del universo, es el narcisismo que habla, el narcisismo que le habla a la creación misma, exigiendo o reclamando lo perdido. Pienso, y me aterrizo en la clínica, el dolor por esperar una promesa sin cumplir, venida de algún lugar o algún momento perdido que conforma un principio fundamental en el sujeto.

El reclamo por la falta de algo y la fantasía de no existir, de ser borrado, devuelto al polvo, permite sobrellevar el peso, el peso del deseo. Pero la vida, el mundo, el universo, Dios, no nos debe nada a los hijos de Adán, la vida puede transcurrir esperando la promesa, la señal del Uno, del porvenir o del destino. El paraíso perdido es un narcisismo perdido, una ilusión, que retorna en forma de amor, de satisfacción que jamás será la misma. Así que por qué reclamarle al mundo sobre la existencia argumentando: "¡dame! me la debes", sobre todo cuando esa espera es lastimosa. La vida no debe nada de inicio ni de fin.

El agente Smith dice a Neo "te inventas un Dios para darle sentido a tu vida, que no lo tiene"... pues bien, no sólo eso, sino que le reclamamos por el sentido, por la vida, como Adán reclamando por su suerte.

¿Para qué reclamarle a un Dios ignorante? que en su perfección, no sabe y no conoce el dolor, no se conmueve en las súplicas, o como nos dice Platón en el diálogo de Parménides "a Dios le es extraño el mundo de las cosas sensibles", quizás entonces no existimos para Dios. La vida no nos debe nada, dejar de esperar lleva tiempo, dejar ir, dejar caer no es fácil, para eso sirve el psicoanálisis, para no esperar el "milagro" ni que la deuda por existir nos sea cubierta algún día... después de todo por eso estamos aquí ... no somos una creación, somos un accidente

Visto 5501 veces Modificado por última vez en Martes, 04 Noviembre 2014 14:57
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