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Toxicomanía: ¿cuestión de estructura?

 

Por Alí Gómez Lunagómez

 

 

Una de las prioridades y punto de partida en el tratamiento de las llamadas "adicciones" es asumirse como "adicto".

toximania

Decir y afirmar con todas sus letras: "soy Pedro y soy ADICTO", ¿qué es lo que conlleva esta sentencia? ... que existe, al menos para el AA una condición de ser, un ser-adicto. He escuchado como se habla de la "mente adicta", también de "la enfermedad" y algunas veces como es que esa "adicción" se personifica y se afirma que lo que empuja al individuo a ejecutar transgresiones hacia los otros. No era él, sino "la enfermedad". Evidentemente no podríamos afirmar, desde el psicoanálisis, tal cosa como la existencia de una "enfermedad" del alcoholismo o drogadicción... sin embargo, ¿hay una estructura en la toxicomanía? o ¿una carencia a nivel estructural? que no es lo mismo evidentemente.

 

Para el psicoanálisis la noción de estructura es la forma en la cual nos situamos ante la castración, tres formas nos encontramos: perversión, neurosis y psicosis. Algunos autores contemporáneos comentan simplemente que no existe la toxicomanía, tal es el caso para Jean Bergeret quien asevera que no existe algún modelo de personalidad único que nos permita considerar algo como "personalidad toxicomaniaca" afirmando que la dependencia a alguna sustancia se instala en cualquiera de las estructuras ya conocidas. Asimismo M. Zafiropolus reitera categóricamente "la toxicomanía no existe". Otro autor, Hugo Freda, propone dentro de la toxicomanía, una figura moderna de la perversión: la relación sexual es posible para la toxicomanía mediante la droga que funciona como el lugar del objeto fetiche de la perversión. Mientras que para Geberovich la toxicomanía es opuesta a una psicopatología del discurso sobre el cuerpo situándola como una psicopatología del acto sobre el cuerpo.

 

En esta pequeña revisión de autores actuales, Claude Olivenstein retoma la noción de Lacan en "El estadio del espejo", para explicar que la dependencia del sujeto a la sustancia se encuentra al nivel de la génesis de la identificación. Asumiendo que en realidad se trata de un "estadio del espejo quebrado", es decir, con la metáfora del la ruptura del espejo, el autor explica que el sujeto se descubre como también "otro", el cual, rompe la existencia fusional que mantiene con su madre y en el momento en el que debiera surgir un Yo, le es devuelta una imagen quebrada y una incompleta, ambas en el mismo instante. Imágenes que constituirán, por así decirlo, y en palabras del mismo autor, en un "narcisismo quebrado". Lo que nos coloca en el atolladero de los "estados transicionales" de Gloover, al suponer ese narcisismo "quebrado" como una falla, más no un colapso en la estructura, comprometiendo así al sujeto con un pie en la neurosis y con otro en la psicosis. 

 

Bien, ahora me permito establecer mis consideraciones con respecto a la Toxicomanía: 

1.- Recordemos que para Freud - y sin profundizar mucho por ahora en esto- el consumo de drogas se presenta como una "solución" al malestar de la cultura, y es de este modo, que todo el que se halla en la cultura es proclive a un paliativo para dicho pesar anímico, es decir, se encuentra situada también en una forma de sobrellevar el mundo presente y a lo largo del tiempo, por lo que sus formas siempre podrán ser de lo más actuales y con las salvedades que la época actual conlleva, sin embargo, el fondo será esa cuota de acceso a la cultura.

 

2.- La toxicomanía, como dependencia psíquica a una sustancia, es una manera de gozar, es la forma de encarar la incompletud de la imagen quebrada en el espejo, y no sólo eso, sino la forma de sobrellevar la incompletud misma, es decir, como una forma de taponar la castración de ese gran Otro, del Otro barrado. 

 

3.- No existe una cuarta estructura, me inclinó más hacia un fisura estructural, en la que el sujeto queda callado frente a esta, un goce mudo, la no elaboración de este y el fuerte anclaje sexual con el objeto en cuestión. 

 

4.- No existe "LA TOXICOMANIA", existen sujetos que tienen, en mayor o en menor medida una promesa de completud en aquella sustancia... los estragos anímicos resultantes de estos síntomas son tan variados y extensos que es imposible situar una cuantificación o jerarquización... pero sí hay tales estragos. 

 

A manera de conclusión, a mi parecer, existe una fisura en la estructura, una grieta que se tapa con el empaste de la sustancia de consumo. Más no existe "El ADICTO" ni cualquier sustanciancialidad, incluso me han llegado a sostener que es genético, que es algo heredado; no cabe duda que es complicado también para los médicos. El que implique la dependencia psíquica, al cuerpo, al erotismo, no tiene nada que ver con el ADN. 

 

Visto 6937 veces Modificado por última vez en Martes, 04 Noviembre 2014 14:58
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